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Uno de los grandes interrogantes que surgen a propósito de la época de lluvias que atraviesa hoy en día Colombia es si se puede descansar mejor pese al frío y el constante goteo por los aguaceros.
Según el cronobiólogo Naomi Rogers, el sol hace que nuestro cuerpo deje de producir melatonina, hormona encargada del sueño, por lo que si nos despertamos y está nublado, en el reloj interno de nuestro cuerpo nunca suena la alarma.
Además, el olor de la tierra después de una buena lluvia también es relajante para los seres humanos, ya que el agua hace que se mezclen los aceites acumulados de los árboles con una sustancia llamada geosemin, producida por las bacterias del suelo.
Las tormentas también despiertan la posibilidad de que se pueda oler el ozono, una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno que se puede comparar con el olor a cloro o con el de la ropa limpia.
A todo esto, podemos añadir que cuando dormimos, nuestro cerebro sigue funcionando y alerta ante cualquier perturbación que pueda producirse a nuestro alrededor, y uno de los mecanismos activos es recibir continua información sonora del entorno.
Es por ello, que los ruidos de personas hablando cerca, la televisión, altera nuestro organismo y las horas de sueño. Por otro lado, el sonido constante de la lluvia fuerte o una tormenta, hacen que el cerebro trabaje de forma lenta y así tenga un mejor descanso.
La lluvia, sea de día o de noche, influye significativamente en los niveles de vitalidad y energía, y todo esto explica por qué los días de lluvia se genera un sentimiento de somnolencia.
El olor a tierra mojada es tan característico que ayuda a relajar. Además, los días de lluvia que hay tormenta, el ambiente huele a ozono, una molécula compuesta por tres átomos de oxigeno que recuerda a sabanas limpias.
El sonido del chapoteo de la lluvia es muy reconfortante y ayuda a sentirnos cansados. Dado que este sonido se va repitiendo es llamado el “sonido rosa”, sonoridad de baja frecuencia que disminuye nuestra actividad cerebral.
En los días de lluvia hay menos luz solar y la estimulación disminuye considerablemente hasta el momento de sentirnos soñolientos. Por eso, nos podemos sentirnos también más tristes.
Con la unión de los tres factores biológicos, el individuo desarrolla un mecanismo de defensa y tranquilidad en el organismo que ocasiona indirectamente que el cuerpo descanse y se sienta más a gusto cuando el clima esta frío y es acompañado de una leve tormenta.
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