Imagen: pixabay.com
“El frijol nos ha enseñado a valorar el conocimiento de nuestros antepasados”, comentó Rita Uriana, perteneciente al clan Wayuu de los Ishashimana, y quien se inclinó para examinar las fibrosas plantas verdes que cubrían el oasis en el desierto colombiano. Todo con el fin de mitigar la falta de producción de alimentos proteínicos en la árida región de La Guajira. (Israel donó a La Guajira dos máquinas que transforman el aire en agua)
Cuando Uriana regresó por primera vez a Ishashimana, después de estudiar en la Universidad de La Guajira en Riohacha, no había un jardín en la comunidad durante más de una década, porque el inmenso calor y los vientos habían arruinado el suelo. Con su asesoría empezaron a cultivar el caupí marrón que ahora se conoce con el nombre en español de su hogar, los frijoles guajiro. (Miles de flamencos rosados llegan a La Guajira ¡Un espectáculo de la naturaleza!)
Durante los últimos seis años, Uriana y su clan Wayuu, los Ishashimana, han estado trabajando para reintroducir los resistentes frijoles guajiro. Su búsqueda se ha visto favorecida por la introducción de un sistema de riego de baja tecnología, una lombriz de tierra roja y una actitud paciente. Así lo describe un artículo de la National Geographic (NatGeo), donde también se registró la apreciación de Guido Carrillo, un agrónomo que ha trabajado en la creación de sistemas agrícolas sostenibles en áreas desérticas subtropicales, y quien afirma que: “Tenemos un tesoro en nuestras manos. No podemos perderlo”. (Familias en La Guajira por primera vez tendrán energía eléctrica en sus hogares)
El proyecto de jardinería de la comunidad floreció con el apoyo de las organizaciones federales y no gubernamentales, como Slow Food, un movimiento internacional que lucha contra la desaparición de las culturas alimentarias locales en todo el mundo. Liliana Vargas, abogada y coordinadora de Slow Food Colombia, dijo que el grupo identificó al frijol guajiro como un cultivo prometedor que podría ayudar a las comunidades de la zona a lograr la seguridad alimentaria.
Se han movilizado desde la sociedad civil diversos esfuerzos para apoyar y visibilizar la crucial labor de los productores campesinos en el país, con el fin de fortalecer lazos de solidaridad entre productores y consumidores durante la pandemia. Entre estas iniciativas, están las que se han adelantado por la red de Slow Food Colombia a través del Mercado de la Tierra, la Alianza de cocineros y cocineras, las nuevas comunidades y los Conviviums.
A continuación algunas de las actividades que se han desarrollado bajo el concepto Slow Food en el centro del país:
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