Imágenes: proteccionanimalbogota.gov.co
Cundo un perro llega a una familia se convierte en parte fundamental de ella. Este era el caso de Bruno, un perro criollo quien convivió con una familia amorosa durante 11 años pero que se extravió en diciembre de 2019 en el centro de Bogotá. La pérdida de la mascota representó un gran dolor para su dueña Johana Soto que emprendió la búsqueda del animal.
Sin embargo, su mascota deambulo por las calles de la capital colombiana hasta llegar al Aeropuerto El Dorado donde fue reportado por el equipo de rescate de OPAIN y rescatado por el Instituto de Protección y Bienestar Animal.
Debido a su avanzada edad, el perro fue atendido por veterinarios y expertos quienes desconociendo su historia lo llamaron Edipo y lo atendieron con los mejores cuidados y todo su amor. Luego de su exitosa recuperación, este animal ingresó al programa de adopción, pero debido a sus condiciones hizo parte del grupo de viejitos que no son adoptados con facilidad. (Ley que prohíbe la tenencia de aves enjauladas, cada vez más cerca de ser una realidad)
Por esa razón, el Instituto inició una campaña por televisión para encontrarle un hogar a estos animales y para sorpresa de todos, Johana Soto lo reconoció y empezó su travesía para recuperar a su compañero.
Johanna se comunicó con la Unidad de Cuidado Animal con la esperanza de confirmar lo que había visto en televisión y poder recuperar a Bruno. Acudió al lugar, junto con miembros de su familia y presentó las pruebas que verificaron que se trataba del mismo animal de compañía, pero la mayor verificación del vínculo que los unía fue la inmensa felicidad que expresó Bruno al reencontrarse con ellos.
“Fue una grata sorpresa para todos los que trabajamos en la Unidad de Cuidado Animal. Hicimos la devolución a la familia con un compromiso de tenencia responsable: llevarlo siempre con traílla y placa de identificación con número de contacto, que reciba periódicamente los servicios veterinarios, que se le suministren los medicamentos que necesita, proporcionarle comida apta para su edad y que cuente con un lugar cómodo para descansar,” comenta Carolina Alaguna, etóloga y médico veterinario del IDPYBA.
Gracias a la nota emitida por televisión, una beagle de 11 años y una french poodle de 10 años a la que le hace falta una pata, lograron conquistar el corazón de dos familias bogotanas, quienes les abrieron las puertas de su hogar para cuidarlas por el resto de sus días.
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