Imagen: Minciencias.gov.co
Rodeado por el mar Caribe, a 1.400 kilómetros de Bogotá se encuentra uno de los lugares más extremos de Colombia. Se trata de Cayo Serrana, una pequeña isla de 600 metros de largo por 400 de ancho. Allí, no solo está presente la naturaleza, en sus aguas habitan tiburones y en tierra, 12 soldados de la Armada Nacional hacen guardia para proteger la soberanía del país.
Llegar a este lugar tarda unas 27 horas en buque desde San Andrés y la presencia de estos hombres es vital para el medio ambiente para garantizar que este territorio es 100% de Colombia. En 2012 la Corte Internacional de la Haya reconoció a Colombia la soberanía sobre las islas luego de una disputa de territorio que enfrenta con Nicaragua. Gracias a la presencia de la Armada Nacional, el país logró argumentar su soberanía en esta zona. (Por primera vez, una mujer vuela al mando del Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana)
Cada 60 días, a este cayo llegan 12 marinos provenientes de San Andrés, su transporte es un buque que luego de 27 horas los deja a pocos metros de tierra y un Zodiac inflable los lleva a su destino. Cada uno de los hombres que llega a la isla tiene algún conocimiento que lo hace útil para el equipo, ya sea en cocina, electricidad, sistemas, enfermeros, entre otros.
Todos pasaron por pruebas psicológicas y físicas antes de ser escogidos para la misión y deben enfrentarse a la soledad, un clima superior a los 31 grados centígrados y a largos días porque en este lugar el sol sale a las 5 de la mañana y se oculta a las 8 de la noche. La base militar donde conviven los infantes es una casa de madera pintada de azul y de palafito con tres habitaciones y un lugar común. (En Medellín convirtieron un basurero en uno de los jardines más grandes de Colombia)
La inhóspita zona tiene su propia historia y es que en 1526, un huracán impactó a una embarcación española que cubría una ruta a través del Mar Caribe entre La Habana y Cartagena. El capitán del barco, llamado Pedro Serrano, sobrevivió a aquella catástrofe y despertó en una pequeña isla.
Serrano tuvo que hacerle frente al calor, la falta de alimentos, agua y la hostilidad del mar logrando sobrevivir en este cayo por ocho años, durante los que se alimentó de carne de tortugas y utilizó sus caparazones para recolectar agua. Gracias a su historia el Cayo tiene el nombre de Serrana. (Cuatro departamentos colombianos están siendo visitados por ballenas jorobadas)
La zona del Caribe que rodea a Cayo Serrana es destacada por su biodiversidad y en el año 2000, la Unesco incluyó a todo el Archipiélago de San Andrés -con sus cayos-, en lo que se denomina la Reserva de la Biósfera Seaflower. Con más de 180.000 kilómetros cuadrados de área marina, y que se trata de la tercera reserva de coral más grande del mundo. (En San Andrés y Providencia cultivaron 13 mil colonias de corales en solo un año)
La inclusión de Cayo Serrana dentro del área protegida hizo que periódicamente lleguen delegaciones de científicos de universidades nacionales e internacionales para estudiar la fauna y la flora propia de estas pequeñas islas.
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