Imágenes: unimagdalena.edu.co
Con el inicio del aislamiento obligatorio en el país, uno de los sectores que tuvo que reinventarse fue el de la educación que dejó la presencialidad para abrir canales digitales con los que impulsó la educación virtual en el país. Sin embargo, en zonas rurales y alejadas, esta posibilidad fue reducida debido a la falta de cobertura de internet y a la poca infraestructura.
Por esta razón, la Fundación Ati Gundiwa, el Grupo Daabon, Energía Solar del Caribe y la Universidad del Magdalena, entregaron el campus digital Murúnmuke, a estudiantes indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. (Nacieron más de 70 tortugas carey en Providencia, una especie en peligro de extinción)
Los jóvenes que cursan diferentes programas académicos en la institución y también en el Sena, se benefician con internet satelital, dispositivos electrónicos, mobiliario, material educativo y fluido eléctrico para sus clases virtuales, gracias a la instalación de paneles solares. Estos jóvenes pertenecen a los resguardos Kogui, Malayo y Arhuaco.
“Para el Alma Mater, la pandemia ha sido un escenario de fortaleza, resiliencia y sobre todo de nuevas oportunidades para impactar positivamente a la comunidad universitaria y el territorio, de allí que una iniciativa inimaginable e imposible de materializar para muchos, hoy es una gran realidad”, dijo el rector Pablo Vera.
El proceso nació como una idea de la Asociación de Estudiantes Indígenas, en cabeza de la estudiante del programa de Economía de la Universidad del Magdalena, Ati Gundiwa Villafañe, perteneciente a la comunidad Arhuaca. (Manglares del Urabá retienen 20 toneladas de dióxido de carbono por hectárea cada año)
Su propuesta encontró en el rector Pablo Vera Salazar el aliado para cumplir este sueño, en la necesidad de resolver la situación de conectividad en la Sierra Nevada de Santa Marta, para poder seguir las clases virtuales de este semestre académico digital Murúnmuke.
La alianza logró construir un pequeño espacio destinado a que los jóvenes reciban sus clases y como parte de las donaciones se instalaron:
Agradecida con todos los que han puesto su granito de arena para que la sede Murúnmuke se mostraron los estudiantes que se verán beneficiados con el centro digital. (Universidad Nacional busca que el río Magdalena sea patrimonio de la Unesco)
Cayetano Torres Mejía, autoridad tradicional de la Comunidad Arhuaca, hizo una reflexión sobre la manera como las cosas ocurren no espontáneamente, sino que siempre interviene la energía de los ancestros.
“Si hay un centro de buena intención de la madre, eso jalona las demás buenas intenciones. A nombre de todos estos muchachos, de la familia, bienvenidos todos. De tanta satisfacción que siento esto no tiene ni palabras”, precisó.
Otra de las voces que se pronunciaron ante este proceso, fue la de Patricia Apreza, jefe de Gestión Social del Grupo Daabón, quien exaltó la manera como la Alma Máter gestionó los recursos para que jóvenes indígenas y campesinos cuenten con un lugar para formarse, acción que es motivo de orgullo para Daabón y los trabajadores de las fincas bananeras, que aportaron a este proceso.
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