Imagen: Instagram @metrodemedellin
Desde agosto de 2017, el proyecto de innovación social y ambiental, “Recarga Verde”, fue puesto en marcha. Su objetivo principal era incentivar a los ‘paisas’ a reciclar a cambio de $50 pesos en sus tarjetas como recompensa por cada envase plástico reciclado. Durante los cuatro meses que estuvo en prueba piloto el año anterior, permitió que más de 4.538 viajeros fueran educados ambientalmente y recompensados económicamente. En total, ellos ahorraron $22.056.900, lo que equivale a 11.028 viajes de usuario frecuente. En el plano ambiental, fueron 441.138 los envases recolectados que no contaminaron el ambiente, lo que equivale a un peso de 17,32 toneladas.
Juan Restrepo, profesor de la Escuela de Ciencias de la Universidad Eafit, destacó que: “Esta innovación ataca uno de los cánceres visibles de la contaminación en ciénagas, ríos, mares y playas: las botellas PET. Si se continúa replicando este modelo serán millones las que no llegarán a degradar paisajísticamente muchos ambientes naturales”.
Las máquinas expendedoras inversas que permiten la captura del material reciclable, son construidas por la firma Ingeniería Sostenible Global S.A.S. – Ciclo. A las mismas, se les aplicaron desarrollos de software que permiten su interacción con la red de la tarjeta Cívica del Metro de Medellín.
En la estación Itagüí del Metro de Medellín, fue abierto el quinto punto de recarga verde del sistema. Los otros cuatro puntos están ubicados en la estación Niquía, desde mayo de este año; Santo Domingo línea L, desde agosto pasado; San Antonio Tranvía, desde septiembre pasado; Universidad, donde empezó el plan piloto en agosto de 2017.
Con estos cinco puntos, el Metro cumplió con su expansión de la iniciativa en 2018. Ahora, la empresa trabaja para fortalecer el modelo económico del programa que le permita ser autosostenible.
Una de las mejores maneras de ayudar al medioambiente es reciclar. Esto permite reducir el consumo y el desperdicio y solo se requiere de tiempo para aprender a separar los desechos.
Plástico: Las botellas que tengan un triángulo con la palabra PET se pueden reciclar. Después de usarlas quitar la tapa y etiqueta; lavar, secar y aplastar.
Papel y cartón: Quitar la cinta adhesiva, grapas y apilar. Servilletas, papel higiénico o cajas de pizza usadas no se reciclan, ya que tienen residuos.
Aluminio: Solo si son latas de comida y refrescos. Lavar, secar y aplastar.
Lo anterior se entrega al servicio de recolección de basura.
Con el reciclaje, introducimos los materiales, ya usados y sin ninguna utilidad, en el ciclo de producción convertidos en materias primas de nuevo. Si adoptas esta actitud, tanto en el trabajo como en casa, aportarás múltiples beneficios, y lo más importante: ayudarás a mantener un entorno sostenible y habitable para las futuras generaciones.
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