mágenes: Facebook @seamosabejascolombia / @marialeurrutia
En los últimos años, la humanidad ha intentado generar un aporte para garantizar la supervivencia y la estabilidad de las especies y por ende de la naturaleza. Por esta razón, se han generado algunas propuestas para que desde la ciudad se logre aportar al cuidado de la naturaleza.
Una de estas iniciativas es la apicultura urbana, una forma de proteger a las abejas de la extinción, de salvar el planeta y de producir una miel propia y de calidad. Se basa en instalar colmenas en jardines, parques y azoteas de edificios de las ciudades para que entre diferentes personas se cuide de las abejas y se obtenga miel. (Colombia celebra el Día Mundial de las Abejas, los animales más importantes del planeta)
Como parte de la conmemoración del Día Mundial de las Abejas, Efecty en su evento Apiforo 2020, un espacio virtual cuyo objetivo es incentivar el cuidado responsable de esta especie contó con la presencia de expertos panelistas y el colectivo Seamos Abejas, quienes lideran la apicultura urbana en Colombia.
Desde Efecty se han generado otros espacios de capacitación sobre las abejas, su importancia para el planeta y cómo proteger su vida a partir de la apicultura urbana o tenencia de jardines.
Los apicultores en Colombia promueven el cuidado y cultivo de abejas, con la instalación de colmenas en las terrazas de las viviendas en las grandes ciudades. Esta es una alternativa que ayuda a prolongar la vida de otras especies, entre ellas la de los humanos.
Para estas colmenas recomiendan el uso de especies mansas como la abeja europea cuyo grado de agresividad es mucho menor que el de la abeja africanizada. La apicultura urbana no es peligrosa si aquellos que la practican tienen un mínimo de consideración y responsabilidad para con los demás vecinos. Lo ideal es que alrededor de las colmenas se coloquen paneles y redes para evitar que el riesgo de picaduras y otras molestias no sea tan alto.
De acuerdo con expertos, el mundo ha perdido el 90% de las abejas. Una cifra que ha alarmado a Juan David Pinzón, director de “Seamos abejas”, ya que, según él, ellas se encargan del 75 % de la polinización de todos nuestros alimentos, tanto de frutas como de verduras. Esta disminución supone entonces una disminución de nuestros alimentos. (“Si hay abejas tendremos más y mejores frutas”, Jorge Tello, profesor Universidad Nacional)
Es por esto que Pinzón ha tomado la iniciativa de recolectar enjambre y alimentar a las abejas para su protección. Además esta organización capacita a universidades, colegios, empresas y conjuntos residenciales para que comprendan la importancia de estos animales y se elimine de la mentalidad colectiva el imaginario del extremo peligro de las abejas.
La apicultura en las azoteas es muy beneficiosa para el ecosistema porque las plantas de ciudad también necesitan ser polinizadas. Además, es una forma de mantener a las abejas a salvo de la extinción y actuando con responsabilidad, es totalmente inofensiva.
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