Imágenes: Twitter @FundacionOmacha
Los manatíes, majestuosos mamíferos acuáticos conocidos también como vacas marinas, son una especie en peligro de extinción que se enfrenta a numerosos desafíos para sobrevivir. Uno de los problemas más preocupantes a los que se enfrentan los es quedar atrapados en ciénagas, lo cual representa una amenaza grave para su supervivencia.
Las ciénagas, también conocidas como manglares y pantanos, son ecosistemas acuáticos ricos en vegetación y hábitats naturales para diversas especies, incluyendo los manatíes. Sin embargo, la topografía y la vegetación densa de estas áreas pueden convertirse en trampas mortales para los manatíes. A medida que estos se desplazan a través de los canales estrechos de las ciénagas, pueden quedar atrapados en la vegetación o bloqueados por obstáculos naturales.
Fue precisamente esto lo que les sucedió a 10 manatíes en el año 2016, quienes quedaron atorados en el complejo cenagoso Zarzal – El Tupé – Capote. Los animales, por fortuna, se entregaron en un proceso de recuperación que tuvo un final feliz. (Impactante y hermoso: así rescataron dos delfines rosados en el río Meta)
En una jornada liderada por la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique) y la Fundación Omacha, se dio la esperada liberación de Carolina, la última manatí hembra del grupo de diez ejemplares que fueron rescatados.
La manatí partió rumbo a su hábitat natural en la ciénaga de Zarzal, corregimiento Evitar, en jurisdicción de Mahates, Bolívar, luego de pasar por un largo proceso de recuperación y cuidados por parte de los pobladores de Evitar y la Fundación Omacha. (Bojonawi: el pequeño gigante donde florece la biodiversidad de Colombia)
“Durante meses, un equipo de expertos en manatíes de la Fundación Omacha se dedicó a tratar los trastornos intestinales y la deshidratación que afectan a estas crías. A pesar de su temprana edad, Carolina y Esperanza se adaptaron exitosamente a una alimentación a base de batatilla, una planta acuática consumida por estos mamíferos. Posteriormente, en marzo de 2017, Carolina y Esperanza fueron trasladadas al lago del Batallón de Infantería N°13 de Malagana, donde continuaron su proceso de readaptación junto con los otros manatíes rescatados. Durante este tiempo, Carolina demostró una gran habilidad para evitar la captura, lo que evidenció su fortaleza y adaptación al medio”, informó Cardique citado en El Universal.
“Estos animales desempeñan un papel crucial en los ecosistemas acuáticos al controlar las poblaciones de plantas acuáticas, proporcionar nutrientes para otros organismos y contribuir al mantenimiento de la profundidad de las ciénagas y ríos mediante sus movimientos. Sin embargo, los manatíes enfrentan diversas amenazas, como la caza, los accidentes con embarcaciones y la degradación de sus hábitats. Por esta razón, se encuentran clasificados como especie en peligro por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y en la categoría de amenaza vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza”, añadieron.
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